A propósito de vivir en tierra extraña

Actualizado: 13 may


https://cinenaturalezaypsique.wordpress.com/2015/02/26/a-proposito-de-vivir-en-tierra-extrana/


Recientemente vi el documental de Iciar Bollain: En tierra Extraña (2014), que muestra testimonios de emigrantes españoles que, debido a la crisis económica se han ido a Edimburgo, en busca de oportunidades laborales y me hizo pensar en tantas historias pasadas y presentes que conozco, que he vivido y que atiendo en tanto sus secuelas, así que me decidí a escribir este artículo. Cada uno de nosotros observa una escena, ve una película y elabora su propia versión de la misma, este documental por supuesto tiene una intención de denuncia, de testimonio de una situación social y de crítica a un sistema y sin desconocer su valor en ese sentido, a mí lo que me atrapó fueron los testimonios, su honestidad, la alegría, la tristeza, la nostalgia, el drama, la ilusión, el orgullo con que cada uno de los protagonistas muestra su experiencia. Me quedé con ellos, pensando en lo que muestran, lo que dicen y lo que callan, en cómo lo han vivido, cómo lo han afrontado, que aspectos de sí mismos se han puesto en juego en esta experiencia, en qué medida la migración ha cambiado sus identidad, su vida. Así que en torno a esos pensamientos y lo que ellos me han hecho reflexionar intentaré aportar desde la psicología, una serie de ideas que nos ayuden a comprender esta intensa experiencia en la vida de muchas personas como lo es la migración. La migración es una vivencia dura porque lleva implícitos cuanto menos dos procesos de cambio de forma simultánea, uno es el de separación y el otro es de adaptación. En el primero la persona tiene que hacer un distanciamiento de la familia, los amigos, el país, la lengua, la tierra, los olores sabores, la comida, el clima, entre otras cosas y en el segundo el migrante hace un esfuerzo de integración a un medio nuevo que difiere en códigos y hábitos. Es un proceso dinámico, no lineal, tiene progresos y retrocesos, tiene pérdidas y ganancias que producen cambios que abarcan tanto las relaciones externas como internas de la persona y su identidad. Se viven momentos de ambivalencia emocional (alegría por haber conseguido llegar, tristeza por lo que acaba de abandonar), confusión, miedo, rabia, impotencia, sensación de soledad, conflictos entre normas que trae incorporadas y la de su nuevo lugar de residencia o conflictos por ausencia de las mismas, elementos que los protagonistas en el documental expresaban o dejaban entrever. La migración no es igual para todas las personas, se vive de manera totalmente individual aunque se emigre en pareja o en familia, su transcurso y el ritmo con el que se experimenta es totalmente particular; está condicionada además por los aspectos sociales, culturales, lingüísticos, religiosos, el género, la edad, los factores económicos, su duración (si es temporal o a largo plazo) si es voluntaria o forzada, etc. La migración implica realidades nuevas, es una incursión en lo desconocido, comprometerse con hechos futuros que no son previsibles y afrontar sus consecuencias, esto provoca de forma inevitable sentimientos de ansiedad y tristeza que hacen que la persona sienta la necesidad de adherirse a lo conocido y evitar el cambio. La probabilidad de que una persona viva su migración de forma positiva irá en función de la personalidad, de sus recursos internos, de las redes de apoyo con las que cuenta, y las condiciones sociales, económicas y de seguridad en las que se desarrolle su proceso migratorio. Por positiva que sea la experiencia migratoria y aún siendo favorecedoras las circunstancias en las que se desarrolla (dinero, trabajo, compañía, posición social), implica un duelo[1] que necesita ser elaborado. Si la persona consigue hacerlo manera exitosa, la migración se convierte en una experiencia de crecimiento vital y si fracasa tiene consecuencias a nivel emocional. El duelo migratorio se puede manifestar o no desde el inicio de la migración, puede que se dé un período de latencia o darse un duelo postergado, su vivencia depende de la personalidad previa de cada persona y de las circunstancias en que la viva. No se tratar de eliminar a cualquier precio toda sombra de preocupación y de nostalgia quitando importancia a las pérdidas, negándolas o dando fármacos para que la persona no sienta en ningún momento tensión, preocupación, tristeza, añoranza, pena, éstas vivencias forman parte de la experiencia de la vida y de la adaptación al medio. Hay riesgos que pueden complicar el duelo migratorio como situaciones de explotación laboral, situación de marginalidad, condiciones inadecuadas de la vivienda, situación de irregularidad documental, racismo y a nivel personal, duelos mal elaborados, resistencia al cambio, voluntariedad o no de la migración, desconfianza en el ser humano, capacidad de resolución de problemas y comunicación, estructura débil de personalidad, trastornos psicológicos previos. En la medida que ese duelo vaya siendo elaborado la persona podrá ir integrando de manera progresiva de los elementos de la nueva cultura. Recuperará el placer de pensar, desear y de la capacidad de hacer proyectos de futuro, en relación con el cual el pasado es vivenciado como tal y no como paraíso perdido. En éste momento se considera que se habría realizado la elaboración del duelo por el país de origen hasta donde sea posible hacerlo, porque tal vez sea un proceso que no termine nunca. Lo anterior facilitaría la integración en la nueva cultura, sin tener que renunciar a la propia, promoviendo un enriquecimiento del personal, con la consolidación de un sentimiento de identidad remodelado y generando un cierto sentimiento de pertenencia. Para terminar es importante decir que todos este proceso de adaptación y duelo migratorio es normal y necesario, solamente se convierte en problemático cuando la persona siente que es incapaz de afrontarlo y modificar su realidad y le conlleva un sufrimiento importante. Diana Vilar Rubiano Psicóloga, Máster en Psicoterapia, especializada en Salud Familiar-Comunitaria y Migraciones Internacionales.

[1] proceso de adaptación emocional que sigue a cualquier pérdida de personas, aspecto u objetos significativos (valiosos) con reacciones, emocionales, físicas, cognitivas y sociales. Su elaboración se refiere al proceso que vive la persona hasta que lo supera.




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